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Lobel fue el primer autor que me enseñó que algo escrito para niñas y niños también me podía interesar a mí, a la adulta que soy. Más aun, me enseñó que lo que escribía destinado a público infantil me atañía. Recuerdo la primera vez que, en una biblioteca, ya con más de treinta años, me encontré con Sapo y Sepo. Al principio no paré de sonreír, en algún momento aguanté la risa (porque mi risa es muy escandalosa) y, de repente, me sorprendí emocionada. Tras la sencillez de sus ilustraciones y sus libros (que comparados con otros son tan discretos) encontré lo que ahora me parece esencial en mi trabajo contando para público pequeño: hablar de lo que te importa, igual que con los adultos. Hablar de lo complejo con lenguaje sencillo. Todo un reto al que enfrentarse. Un reto lleno de riesgos, como por ejemplo, querer hacer poesía y terminar diciendo tonterías, así sin términos medios. Lobel, por supuesto, hace poesía. Siempre. Y juega con el humor como lo haría un buen clown. 

Me he reencontrado en estos días con algunos de sus textos y he leído alguno que no conocía, de ahí me ha surgido este impulso de hablar de él. En fin, la misma necesidad urgente de hablar que se tiene a veces al salir del cine. Ya le he dado la vara de viva voz a todos mis amigos y amigas. Ahora escribo esto porque me apetece decirle a todo el mundo “Lee a Lobel, ¡es tan hermoso!”.

Gracias a él inicié un viaje apasionante: la literatura infantil de autores contemporáneos comenzó a interesarme como lectora y me surgieron preguntas nuevas como contadora de historias: ¿por qué y para qué contar a niños y niñas? ¿De qué hablarles? ¿Tengo algo que decirles? ¿Lo que a mí me interesa les interesará también? Mi encuentro con Sapo y Sepo, así como con las ilustraciones de Maurice Sendak en “Un beso para Osito”, me dieron pistas y me propusieron problemas nuevos en mi trabajo. Me ocurrió, en resumen, lo que sucede siempre que te encuentras con una obra de arte: descubres, con asombro, que el mundo es grande, mucho más grande de lo que imaginabas, y con un poco de suerte, aprendes a mirar con ojos nuevos lo que te rodea.
 En Imaginaria Revista quincenal sobre literatura infantil y juvenil he encontrado esta completa bibliografía de su obra en castellano. Algunos textos están descatalogados.

Bibliografía:

– El cerdito. Sevilla, Kalandraka Ediciones Andalucía, 2009
– Historias de ratones. Pontevedra, Kalandraka, 2006.
– Sopa de Ratón. Caracas, Ekaré, 2005.
– El mago de los colores. Barcelona, Corimbo, 2004
– Fábulas. Barcelona, Corimbo, 2003.
– Búho en casa. Caracas, Ekaré, 2002.
– El libro de los Guarripios. Madrid, Altea, 1995.
– Sapo y Sepo inseparables. Madrid, Alfaguara, 1986.
– Tío Elefante. Madrid, Alfaguara, 1986
– Días con Sapo y Sepo. Madrid, Alfaguara, 1985.
– Saltamontes va de viaje. Madrid, Alfaguara, 1982.
– Sapo y Sepo un año entero. Madrid, Alfaguara, 1981.

– Sapo y Sepo son amigos. Madrid, Alfaguara, 1970.
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